Caminos con Recompensa

“Los caminos largos en Nueva Zelanda suelen tener recompensa al final”
Dijo Santi mientras manejábamos por el sinuoso y largo camino de tierra hasta la playa de Okarito.
Ese día habíamos conocido el famoso Glaciar Fox para luego seguir rumbo al lago “Lake Matheson” o “Mirror Lake” donde vimos ese hermoso lago rodeado de un bosque increíble que te hace sentir en paz.
Y luego de este largo día lleno de caminatas y recorridos pudimos presenciar un momento único que nos quedó grabado en nuestras cámaras pero mejor aún en nuestras retinas maravilladas por la belleza del momento y el lugar que estábamos viviendo.
Playa, atardecer, luna llena y montañas nevadas, una extraña y bella combinación que pudimos vivenciar en un mismo instante.
La gente giraba en 360 grados para poder absorber el momento, de un lado los cálidos colores del sol poniéndose sobre la playa, del otro la luna llena embebida de colores púrpuras y del otro las montañas nevadas teñidas de los últimos halos de luz de la increíble puesta de sol.
Al final era como decía Santi, el camino tuvo su recompensa.

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“Long roads in New Zealand have a big reward”
Santi said this phrase while we were driving through “Okarito” beach, the road was a long, unsteady and winding one.
That day we visit the famous Fox Glacier and afterward, we drove to “Lake Matheson” or “Mirror Lake” where we saw this magnificent lake surrounded by a forest that makes you feel in peace.
Later that day we had the chance to live one of the exceptional moments we experienced in the trip, we documented it with our cameras and most importantly we recorded it with our “retinas”, we couldn’t believe the beauty of that instant.
A beach, a sunset, a full moon, white snowy peaks, a rare but spectacular combination of things.
The instant astonished people, therefore, they kept turning 360 degrees to see the whole picture; sunset over the beach on one side, full moon surrounded by a purple sky on the other and the stunning snowy mountains by the other.
It was like Santi said, the road had its reward.

Refugios Posibles

Hay espacios asombrosos que uno va descubriendo en los viajes. El encuentro de algunos está marcado por lo fortuito, el de otros por la causalidad del camino.
De esos lugares, algunos son prescindibles pero otros se van convirtiendo en espacios indispensables, cobran entidad propia; compañeros y refugios del camino.
Entornos vivos, impregnados de energía y vitalidad. Con algunos de ellos por la razón que sea la relación se vuelve estrecha, hasta se pueden convertir en segundos hogares.
La Biblioteca Auckland fue uno de esos lugares, un particular hábitat que puede parecer un centro comercial o shopping center, pero lejos está de serlo.
En realidad creo que es un hermoso ejemplo de convivencia alrededor de los libros, la cultura y la educación.
En la biblioteca de Auckland conviven diferentes “personajes” muchos de ellos la frecuentan constantemente, tienen sus tiempos, sus lugares y sus rituales. Con el tiempo uno pasa a formar parte de ese “ecosistema” y su esencia se vuelve al menos cercana.
Específicamente para que se entienda, en este sitio hay juegos para niños, libros de todo tipo, conexión a internet gratuita, películas, sillones, mesas para estudiar, escritorios para trabajar, computadoras, impresoras, computadoras preparadas para editar, un cine anexo y hasta una impresora 3-D.
Pero además se producen fenómenos particulares, en ella conviven los estudiantes de las universidades con gente que vive en la calle; hay niños jugando, mochileros imprimiendo documentos y abuelos leyendo en los sillones.
Si uno mira bien podrá distinguir a aquellos que tienen el habito de leer el diario en el mismo lugar o mirar por la misma ventana día tras día. Si uno se sienta y mira con cuidado verá que muchos tienen rutinas propias, conductas que se repiten. Algunos gritan un poco o suben la voz, otros dan muchas vueltas por los pasillos. Si uno observa atentamente verá mucha gente leyendo, estudiando, investigando y trabajando pero también verá que otros descansan en sus sillones y por la intensidad de los ronquidos distinguirá fácilmente a aquellos que se duermen profundamente.
Pero sobre todo si uno observa más allá podrá ver que la Biblioteca es un claro ejemplo de lo importante que es tener un Estado presente e interesado en que existan estos refugios para la sociedad. Es un claro ejemplo de cómo el Estado debería interesarse en la cultura, en la educación y en la inclusión.
Algunas circunstancias como estas no pueden sino hacerme reflexionar sobre la importancia de ciertos sucesos. Si no existe inversión en cultura y en educación esto no existiría, si el estado está ausente en estos ámbitos entonces el lograr una sociedad más justa seguirá siendo un quimérico sueño inconstante.
Si seguimos apoyando ideas de ajuste estos espacios solo serán el reflejo de sociedades imposibles y lejanas para nuestra realidad cotidiana. No hace falta pensar mucho, pero a veces para hacerlo hace falta salir de ese oscuro hueco, de la caverna del pensamiento estrecho. Evidentemente salir de ahí es difícil para muchos o quizás sea que algunos simplemente no quieren hacerlo. En cualquier caso solo espero que en algún momento nos demos cuenta que gobiernos como los de hoy solo nos alejan de la existencia de esos refugios posibles.

El Movimiento y sus Formas

Una vez escuché de un gran viajero que el modo de moverse en los viajes y hacer el recorrido va determinando las circunstancias en las que nos vamos rodeando. Estas maneras de moverse van forjando diferentes posibilidades de conocer un lugar y su gente.
Mientras viajo mas de 15 horas en colectivo y ferry a través de la isla de Bali y Java no encuentro otro extranjero, solo locales que vuelven o van a la isla de Java. (La isla mas densamente poblada del mundo 141 Millones)
Encuentro miradas extrañas al ver un viajero entre medio de locales pero en su mayoría con mucha simpatía. Logré entender el extrañamiento ajeno cuando una familia me pide sacarse una foto conmigo y sonríe alegremente.
La ventaja de estas experiencias es poder identificar conductas y costumbres o simplemente expresiones cotidianas. Antes de zarpar el ferry, veo unos jóvenes saltar desde la borda del barco hacia el agua, los pasajeros sonríen y asomados observan el divertimento de los jóvenes. Al caer al agua se quedan nadando al costado de la nave mirando hacia arriba y los pasajeros le comienzan a arrojar billetes y monedas al agua como modo de recompensa por la travesura. Los pasajeros ríen y celebran la costumbre.
Sigue el largo viaje, comemos todos juntos al costado del camino, dos ancianos me invitan a su lado para cenar, con poco inglés y yo poco indonesio hablamos y reímos. Maradona y Messi juegan siempre y entran al rescate todas las veces. Luego un joven universitario me cuenta sobre su ciudad y su amor por el basket.
Termina el recorrido de otro tramo, pienso que la vida sonríe si la dejas que te sonría, aunque sea en pequeñas cosas.