Refugios Posibles

Hay espacios asombrosos que uno va descubriendo en los viajes. El encuentro de algunos está marcado por lo fortuito, el de otros por la causalidad del camino.
De esos lugares, algunos son prescindibles pero otros se van convirtiendo en espacios indispensables, cobran entidad propia; compañeros y refugios del camino.
Entornos vivos, impregnados de energía y vitalidad. Con algunos de ellos por la razón que sea la relación se vuelve estrecha, hasta se pueden convertir en segundos hogares.
La Biblioteca Auckland fue uno de esos lugares, un particular hábitat que puede parecer un centro comercial o shopping center, pero lejos está de serlo.
En realidad creo que es un hermoso ejemplo de convivencia alrededor de los libros, la cultura y la educación.
En la biblioteca de Auckland conviven diferentes “personajes” muchos de ellos la frecuentan constantemente, tienen sus tiempos, sus lugares y sus rituales. Con el tiempo uno pasa a formar parte de ese “ecosistema” y su esencia se vuelve al menos cercana.
Específicamente para que se entienda, en este sitio hay juegos para niños, libros de todo tipo, conexión a internet gratuita, películas, sillones, mesas para estudiar, escritorios para trabajar, computadoras, impresoras, computadoras preparadas para editar, un cine anexo y hasta una impresora 3-D.
Pero además se producen fenómenos particulares, en ella conviven los estudiantes de las universidades con gente que vive en la calle; hay niños jugando, mochileros imprimiendo documentos y abuelos leyendo en los sillones.
Si uno mira bien podrá distinguir a aquellos que tienen el habito de leer el diario en el mismo lugar o mirar por la misma ventana día tras día. Si uno se sienta y mira con cuidado verá que muchos tienen rutinas propias, conductas que se repiten. Algunos gritan un poco o suben la voz, otros dan muchas vueltas por los pasillos. Si uno observa atentamente verá mucha gente leyendo, estudiando, investigando y trabajando pero también verá que otros descansan en sus sillones y por la intensidad de los ronquidos distinguirá fácilmente a aquellos que se duermen profundamente.
Pero sobre todo si uno observa más allá podrá ver que la Biblioteca es un claro ejemplo de lo importante que es tener un Estado presente e interesado en que existan estos refugios para la sociedad. Es un claro ejemplo de cómo el Estado debería interesarse en la cultura, en la educación y en la inclusión.
Algunas circunstancias como estas no pueden sino hacerme reflexionar sobre la importancia de ciertos sucesos. Si no existe inversión en cultura y en educación esto no existiría, si el estado está ausente en estos ámbitos entonces el lograr una sociedad más justa seguirá siendo un quimérico sueño inconstante.
Si seguimos apoyando ideas de ajuste estos espacios solo serán el reflejo de sociedades imposibles y lejanas para nuestra realidad cotidiana. No hace falta pensar mucho, pero a veces para hacerlo hace falta salir de ese oscuro hueco, de la caverna del pensamiento estrecho. Evidentemente salir de ahí es difícil para muchos o quizás sea que algunos simplemente no quieren hacerlo. En cualquier caso solo espero que en algún momento nos demos cuenta que gobiernos como los de hoy solo nos alejan de la existencia de esos refugios posibles.